Por lo general, cuando hablamos de clientes entendemos que nos referimos a empresas a las que les vendemos nuestros cursos y, por tanto, los alumnos de dichos cursos son los empleados de estas empresas. En Atenea podemos diferenciar si el alumno es o no el cliente y de esta manera asociar un alumno a una empresa para que, cualquier venta que se realice en relación con dicho alumno, se facture directamente a la empresa o cliente.

Pero también debemos tener en cuenta que el cliente no tiene por qué ser necesariamente una empresa. El cliente, por decirlo de una manera sencilla, es el que paga, sin tener que ser la misma persona que realiza el curso. Este ejemplo se ve más claro en el caso de los padres: el cliente es el padre, que paga los cursos a los que asisten sus hijos.

En la ficha del cliente, ya sea una empresa o un particular, tendremos asociados los alumnos relacionados con el cliente.

Aunque por lo general nos referiremos en el manual al cliente como una empresa, es importante tener en cuenta que también puede ser un particular.

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